Hay personas que absorben mucho sin darse cuenta. Entran a un lugar y registran el clima entero. Hablan con alguien y se llevan parte del peso.
Esa absorción a veces baja la frecuencia más que una mala noche. Porque te aleja de tu señal. Te vuelve una antena de todo menos de vos.
Este tema conversa mucho con Cómo influye la rutina de las demás personas en la rutina de uno, porque no siempre perdés eje por algo interno: a veces lo perdés por vivir demasiado pendiente del ritmo del resto.
Compararse también es una forma de contaminación
Cuando mirás mucho cómo van los demás, cómo resuelven y cómo avanzan, la propia frecuencia se ensucia. Ya no hacés desde vos. Hacés desde referencia ajena.
Por eso también se toca con Cómo desactivar el chip rutinario al compararse con otra gente, porque compararte no solo te pone mal: también te aleja de tu forma real de funcionar.
Volver a tu eje a veces es dejar de absorber
A veces hace falta silencio. A veces soledad. A veces dejar de mirar tanto qué hace el otro.
Porque sí, hay días donde la frecuencia se te cae. Y más de una vez no fue por incapacidad: fue por exceso de carga ajena.
No todo lo que sentís empezó en vos. A veces tu frecuencia baja por cargar cosas que no eran tuyas.